La Junta de Vigilancia informó que el embalse alcanzó su máxima capacidad cerca de las 23:00 horas del jueves 1 de octubre. Los nuevos aportes de agua comenzaron a evacuarse por el aliviadero de crecidas hacia el río Huasco.
El Embalse Santa Juana inició el vertimiento de sus aguas durante la noche del jueves 1 de octubre, tras alcanzar su máxima capacidad de almacenamiento, según informó la Junta de Vigilancia de la Cuenca del Río Huasco y sus Afluentes mediante un comunicado emitido este viernes 2 de octubre.
Esta condición significa que los nuevos aportes que ingresen al embalse comenzarán a evacuarse a través del aliviadero de crecidas hacia el río Huasco. Si bien corresponde a un mecanismo contemplado en el funcionamiento hidráulico de la infraestructura, requiere especial atención a la evolución de los caudales y a las condiciones del cauce aguas abajo.
Víctor González, gerente de la Junta de Vigilancia, destacó la recuperación de las reservas hídricas y señaló que esta nueva disponibilidad debe administrarse con responsabilidad. Al mismo tiempo, advirtió que el escenario exige reforzar la prevención y la coordinación para facilitar el desplazamiento seguro del agua por el río.
Antecedentes históricos del vertimiento
De acuerdo con los antecedentes históricos disponibles, el Embalse Santa Juana registra diez episodios de vertimiento, considerando los períodos en que el volumen almacenado superó los 166 hectómetros cúbicos (hm³), capacidad de referencia de la infraestructura.
El mayor volumen registrado alcanzó los 173,37 hm³ el 22 de diciembre de 1997. Los últimos episodios importantes se concentraron entre 2016 y 2018, por lo que alcanzar nuevamente esta condición en 2026 constituye un hecho hidrológico relevante para la cuenca del río Huasco.
El vertimiento tiene, por tanto, antecedentes en la historia del embalse. Sin embargo, su ocurrencia exige mantener el monitoreo y adoptar medidas preventivas para resguardar los sectores próximos al cauce.

Llamado al autocuidado y al despeje preventivo del río
La Junta de Vigilancia advirtió que el vertimiento puede incrementarse progresivamente, dependiendo de los aportes que continúe recibiendo el embalse.
Por esta razón, llamó a coordinar con las autoridades competentes las labores de despeje, limpieza y habilitación preventiva del cauce, especialmente en sectores donde existen viviendas, caminos e infraestructura cercanos a las riberas.
Asimismo, recomendó evitar ingresar al cauce del río, permanecer innecesariamente en sus riberas o desarrollar actividades en lugares donde un aumento del caudal pueda representar un riesgo.
La organización informó que continuará monitoreando la evolución del embalse y del vertimiento, manteniendo la coordinación necesaria para comunicar cambios relevantes en las condiciones del sistema.