La principal reserva hídrica de la cuenca del Huasco mantiene apenas un 0,8% de capacidad de resguardo, mientras continúan los aportes provenientes de la cordillera. Desde la Junta de Vigilancia explicaron a El Vallenarino.cl qué ocurrirá si alcanza su nivel máximo y llamaron a las comunidades aguas abajo a mantenerse informadas.

A solo un paso de alcanzar nuevamente su nivel máximo se encuentra el Embalse Santa Juana, la principal obra de regulación hídrica de la cuenca del río Huasco y una infraestructura estratégica para una provincia emplazada en una de las regiones más áridas del país.
Durante la mañana de este martes 29 de septiembre, el embalse alcanzó un 99,2% de llenado, con apenas un 0,8% de capacidad de resguardo, escenario que anticipa un próximo vertimiento de sus aguas si continúan los aportes hacia el sistema.
De acuerdo con los registros entregados por la Junta de Vigilancia de la Cuenca del Río Huasco y sus Afluentes, Santa Juana llegó a una cota de 645,307 metros sobre el nivel del mar, acumulando un volumen total de 164,621 millones de metros cúbicos, mientras que su volumen útil alcanza los 160,761 millones de metros cúbicos.
El importante aumento experimentado durante los últimos meses está relacionado con las precipitaciones del invierno, los caudales provenientes de las cabeceras de los ríos El Tránsito y El Carmen, además de la escorrentía y el proceso de deshielo que continúa aportando agua desde los sectores cordilleranos.
El escenario adquiere especial relevancia porque Santa Juana constituye la principal reserva estratégica de agua de la cuenca, cumpliendo una función fundamental en la regulación y seguridad del abastecimiento para las distintas actividades productivas y usuarios del valle del Huasco.
¿Qué ocurre si Santa Juana llega a su capacidad máxima?
Consultado por El Vallenarino.cl, el gerente general de la Junta de Vigilancia de la Cuenca del Río Huasco y sus Afluentes, Víctor Manuel González Aravena, explicó que la situación actual es positiva después de los años de escasez hídrica que ha enfrentado la provincia.
“Después de varios años marcados por la escasez hídrica, tener hoy el Embalse Santa Juana prácticamente lleno es una muy buena noticia para toda la cuenca del río Huasco. Nos permite contar con una reserva importante y enfrentar las próximas temporadas con una condición bastante más favorable”, señaló.
Sin embargo, el alto nivel de almacenamiento obliga a mantener una vigilancia permanente sobre el comportamiento de la infraestructura y, particularmente, sobre los aportes que todavía podrían producirse desde la cordillera durante las próximas semanas.
González explicó que se realiza un seguimiento de la cota, los caudales de entrada y salida y la evolución del deshielo, variables que serán determinantes para establecer el comportamiento del embalse.
Y aquí aparece una distinción importante: si Santa Juana llega a su capacidad máxima, no significa que el agua vaya a sobrepasar la presa ni que exista una falla de la infraestructura.
“Si el embalse alcanza su capacidad máxima y continúan ingresando caudales, los excedentes comienzan a ser evacuados a través del vertedero de crecidas. Esa estructura existe precisamente para cumplir esa función. Cuando se habla de que el embalse puede ‘rebalsar’, puede entenderse que el agua pasaría por encima de la presa, y no es así. Lo correcto es hablar de vertimiento”, precisó el gerente.
La información oficial de la Junta confirma que el vertedero de crecidas forma parte del diseño de seguridad y de la operación normal del embalse, permitiendo evacuar los excedentes cuando las condiciones así lo requieren.

Monitoreo ante un próximo vertimiento
Con solo un 0,8% de resguardo, la atención está puesta ahora en la velocidad con que continúen aumentando los niveles y en los aportes que seguirá recibiendo la cuenca producto del deshielo.
La propia Junta de Vigilancia señaló que, considerando el actual almacenamiento y la continuidad de los aportes, mantendrá el monitoreo durante las próximas jornadas ante un “evidente y próximo vertimiento” a través del vertedero de crecidas.
De producirse, según el antecedente entregado a El Vallenarino.cl, esta sería la undécima vez que Santa Juana registra un vertimiento desde su puesta en operación. Este dato lo atribuiría expresamente a la información proporcionada al medio, porque no aparece consignado en el comunicado adjunto.
Respecto de las medidas que pueden adoptarse, González sostuvo que cualquier modificación de las descargas debe efectuarse de forma técnica y gradual, manteniendo la coordinación con las autoridades y la información hacia las comunidades ubicadas aguas abajo.
“La idea es anticiparse y no esperar a que el embalse llegue a su capacidad máxima para recién tomar decisiones”, afirmó.
Llamado a la tranquilidad y precaución aguas abajo
La cercanía del embalse a su máxima capacidad también puede generar inquietud entre habitantes de sectores ubicados aguas abajo. Frente a ello, desde la Junta de Vigilancia entregaron un mensaje de tranquilidad, pero también llamaron a adoptar precauciones frente a eventuales aumentos de caudal.
“Si eventualmente el vertedero entra en operación, eso por sí solo no significa que exista una falla de la presa. Es una situación contemplada dentro de la operación hidráulica del embalse”, explicó González.
El gerente agregó que cualquier aumento importante de las descargas debe ir acompañado de las correspondientes medidas preventivas e información oportuna, recomendando a la comunidad mantenerse informada a través de canales oficiales y evitar ingresar al cauce o acercarse a sectores de descarga ante aumentos de caudal.
Para la cuenca del Huasco, el escenario contrasta con los extensos períodos de escasez hídrica vividos durante los últimos años. Hoy Santa Juana se encuentra prácticamente llena y con una importante reserva disponible. El desafío, según enfatizó González, será administrar esa disponibilidad responsablemente.
“Hoy tenemos una condición hídrica muy favorable y debemos cuidarla y administrarla bien. Para nosotros es fundamental aprovechar responsablemente esta reserva de agua, pero siempre teniendo como prioridad la seguridad de las personas y de las comunidades del valle del Huasco”.